Vinos de Castellón

Vinos de Castellón

Castellón es tierra de buenos vinos y en los últimos años, la producción y elaboración cuidada de buenos caldos procedentes de nuestras vides ha aumentado, conservándose también un excelente vino afrutado ...

Podemos disfrutar de diferentes postres tradicionales como pueden ser “les figues albardaes”, “los almendraos”, “pastisets de boniato”, “els flaons de Morella”, “la Coca Malfeta”, “els rollets d´Anis”, “coca de panses i nous”,… y la gran variedad de “Cocas” que podremos encontrar en cualquier panadería, las encontraremos muy variadas, de tomate, de espinacas, de cebolla, dulces, saladas.

... aromáticas mistelas, anisados, como absentas y cazallas hechas a base de distintas combinaciones y licores, entre los que destaca el Carmelitano que elaboran los padres carmelitas en sus bodegas de Benicàssim. También podemos visitar otros lugares como la Comarca de Les Useres-Vilafamés situada en el interior de la Provincia de Castellón rodeado de montañas a tan sólo 25 km. de la capital de la Plana.

Se destaca de esta comarca su tradición por vino desde la época de los romanos, año tras años los lugareños han trabajado sus tierras elaborando muy buenos vinos. Hoy sus descendientes continúan con la tradición, eso si, aplicando los más innovadoras técnicas para la elaboración de un buen caldo.

Castellón destaca por sus vinos, blancos espumosos rosados y tintos Hablamos de vinos mediterráneos en referencia a un estilo de vino musculoso, con cuerpo, grado y estructura. Suelen ser vinos con acideces moderadas, no demasiado nerviosos, que destacan por su horizontalidad, por su carga frutal, que habitualmente se refleja en recuerdos a frutas muy maduras e incluso compotadas

Las características climatológicas de Castellón son extremadamente importantes y propicias para obtener una buena calidad de nuestros vinos, puesto que las temperaturas elevadas y la alta insolación producen una mayor maduración de la uva.




Normas imprescindibles para combinar vinos y comidas



Los alimentos ácidos combinan con vinos ácidos, frutosos y persistentes, semisecos.

Los alimentos grasos con vinos ácidos de sabor amplio y lleno, tintos ásperos de carácter secante del tanino, tipo cabernet o tinto fino.

Los alimentos magros con vinos de cuerpo, golosos y glicéricos. Tipo garnacha y syrah mediterráneo.

Los alimentos salados con blancos suaves, untuosos, dulces y tintos poco tánicos. Los alimentos ahumados con blancos maderizados, plenos y frutosos, tintos especiados, de carácter moderno.

Los alimentos especiados con tintos afrutados, jóvenes, poco tánicos y moderadamente alcohólicos; blancos con azúcar residual y acidez.

Los alimentos dulces con vinos dulces de azúcar igual o superior al alimento.

Alimentos aliñados en vinagre con vinos secos tipo jerez.

Plato fuerte con vino de cuerpo.

Plato fino con vino delicado.

Combinar vinos y comidas