Crecimiento económico y urbano de Castellón

Crecimiento económico y urbano de Castellón

El cultivo del naranjo ha sido el motor tradicional de la economía castellonense fue a partir de 1882, cuando la ciudad pudo comportarse de acuerdo a su nuevo rango, años antes, en 1802, se terminó el nuevo Camino Real de Valencia a Barcelona, y se construyó el nuevo Camino del Mar, En 1862, llegó el ferrocarril de Valencia, y en 1868 el de Barcelona. En 1888, se inaugura el ferrocarril, conocido popularmente como “La Panderola”, que uniría la ciudad con el Grao y luego con Almazora, Villarreal, Burriana y Onda.

Un año antes, la ciudad superaba ya los 25000 habitantes. Pero el verdadero motor del progreso económico, no vino hasta que a principios de siglo, cuando Villarreal decidiera empezar a cultivar naranjos, extendiéndose su cultivo rápidamente por toda la comarca. Con la desamortización eclesiástica desaparecen los conventos de la ciudad, desapareciendo el núcleo cultural que durante siglos había permanecido en la ciudad. El nombramiento como capital de provincia y el fin de las Guerras Carlistas, motivaron un gran auge constructivo, construyéndose en 1861 el Parque Ribalta, en los terrenos del antiguo Cementerio del Calvario, en 1881, el Hospital Provincial, obra del arquitecto Manuel Montesinos, el mismo arquitecto que en 1887 construyó la nueva cárcel y la nueva Plaza de Toros.

En 1894, se inauguró el Teatro Principal, construido por el arquitecto Godofredo Ros de Ursinos, en 1913, el arquitecto Francisco Tomás Traver, construyó el nuevo Instituto del Estado, y se comenzó la urbanización del barrio de “l'Armelar”. En 1891, comienzan las obras del nuevo puerto en el Grao, propiciadas por la creciente exportación de cítricos, cerámica y algarrobos. Con el siglo XIX, comenzó el renacer cultural de la ciudad, se creó el Ateneo Obrero, el Casino de Artesanos, se iniciaron diversas excavaciones arqueológicas.



Además se dio un fuerte impulso a la cerámica decorativa, nacieron nuevos artistas, bandas y coros de música y finalmente se fundó el Círculo Artístico y Literario. También fue la época del nacimiento del periodismo en la ciudad, con periódicos como “Heraldo de Castellón” y revistas como “Ayer y Hoy”.

A principios del siglo XX, en 1910, la ciudad alcanzaba los 32000 habitantes. Con la consiguiente expansión urbana, que en 1925 ya llegaba al límite de las vías del ferrocarril. Con la inauguración ese mismo año del Embalse de María Cristina, el cultivo de la naranja llegó a su máxima expansión.

En 1924, se proclamó a la Virgen del Lledó patrona de la ciudad, coronándose el 4 de mayo de ese mismo año en la actual Plaza de la Independencia. Junto a San Cristóbal, nombrado patrón en 1703 y San Blas, nombrado en 1717, es una de los tres patronos de Castellón.