Arroces de Castellón

Arroces de Castellón

Quizás el plato más conocido sea el arroz. Lo normal es aderezarlo con pescados y mariscos, pero también están sin duda los arroces negros, las paellas en sus múltiples acepciones, los arroces con verduras, el popular arroz con conejo al ajo-aceite (all-i-oli)... Secos, melosos o caldosos; con costra, al horno o en paella, los arroces de Castellón son tan deliciosos como podamos desear

Además de arroces y paellas, no hay que olvidar que estamos en la tierra de la fideuá, una exquisita preparación en la que el arroz se ve sustituido por fideos secos, aportando una textura inigualable. La paella surge en las zonas rurales entre los siglos XV y XVI, por la necesidad de campesinos y pastores de una comida fácil de transportar y cocinada con los ingredientes que tuvieran disponibles en aquel entonces.

Así́, en su origen, los ingredientes de la paella eran las aves, el conejo de campo, las verduras frescas al alcance, arroz, azafrán y aceite de oliva, que se mezclaban con el agua y se cocinaban a fuego lento, con un fuego efectuado con leñas de rama de naranjo, las cuales le otorgaban un sabor y un aroma característicos. No existen documentos históricos que señalen exactamente el origen de la paella marinera, pero sí que es la alternativa costera a la paella campesina, hecha a base de sepia, calamares, cigalas, langosta, almeja, o cloxina (variación mediterránea del mejillón, pero más pequeña, fina y sabrosa).

Debido a su laboriosa preparación y a que sus ingredientes fueron un lujo para la mayoría de la población durante mucho tiempo cuando había que realizar alguna celebración la paella era el plato elegido. Por ello en muchos casos todavía es el hombre el encargado de guisar la paella ya que al estar asociada su consumo al de una festividad se salía de las obligaciones corrientes de una ama de casa. Actualmente es común en muchas festividades de localidades la elaboración con fuego de leña de paellas gigantes que son repartidas de manera gratuita entre los asistentes.